viernes, 12 de junio de 2015

El sacrificio agradable a Dios


Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo,  
agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. La Biblia, Nuevo Testamento, Romanos Capítulo 12:1-2


Dios quiere que presentemos nuestros cuerpos diariamente en sacrificio vivo, santo y agradable a él. Cuidándolo de vicios, pecados, enemistades, etc., que nos dañan. Además de ir a él en nuestras oraciones cada día, mostrando rendición y amor por su presencia.

Todo el mundo va en una corriente pecaminosa, pero el cristiano verdadero va en contra de la corriente de este mundo. Puesto que el mundo responde y obedece al príncipe del mal, el cristiano responde y obedece al príncipe del bien que es Jesús por medio de la santidad de vida.

Por ello debemos transformar nuestro entendimiento a la renovación que Dios da a través de su santa palabra y la ministración eclesial.

De ahí estaremos comprobando la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta para cada uno de nosotros.

Todos queremos saber cuál es la voluntad de Dios, empecemos con pequeñas cosas, para llegar a las grandes cosas que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Oración:

Dios mío, te pido que transformes mi entendimiento a tu santa voluntad. Yo prometo presentar mi cuerpo y vida en sacrificio vivo a ti cada día. Te agradezco Señor. Amén.

Acción:

Medite sobre acciones personales que dañan su cuerpo, y modifíquelas para cuidar el templo del Espíritu Santo en su vida.

por Marcelo Quiroga, ©2015

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Repite con nosotros:

Padre y Dios mío, vengo a ti, no puedo más, estoy tan cansado/a, me siento mal, tengo mil problemas, te necesito, ayúdame por favor, creo en tí, aunque no te vea o no te sienta, perdóname por mis pecados, me arrepiento por estar lejos de ti, te pido que me perdones, a través de tu Hijo Jesucristo, lo recibo a él en mi corazón, entra Jesús en mi, tu eres mi salvador, hazme una nueva persona, lléname de tu Espíritu Santo, de tu Palabra, de tu bendición, cámbiame, mejora mi vida, mi familia, mi economía, por favor te lo pido, ten piedad de mi oh Dios, yo te doy gracias, te alabo y te bendigo, y te daré toda la gloria, la honra y la alabanza. Amén.